1/3 de los alimentos que se producen a escala global, se pierden o desperdician a lo largo de la cadena alimentaria: desde el campo de los agricultores y agricultoras, hasta vuestras mesas.

¡Eso son 1.300.000 millones de toneladas de alimentos que se desperdician cada año!

Las frutas y verduras se desperdician por motivos muy distintos. Algunas están relacionadas con malos hábitos y malas planificaciones, otras con los precios que se marcan para las frutas y verduras – que a veces son más bajos que los costes de hacerlas
crecer y cosecharlas -, y otras con las normas de medida y forma.

¿Verdad que cuando vais a comprar no estáis acostumbradas y acostumbrados a encontrar frutas y verduras abultadas, zanahorias con dos o tres piernas y berenjenas con una nariz? Esto se debe a que estas frutas y verduras imperfectas, que son igual de buenas y nutritivas que todas las otras, se descartan antes que podamos comérnoslas. Los agricultores y agricultoras son unos de los principales perjudicados de estas políticas: no pueden comercializar los productos imperfectos que crecen en sus campos, y a veces se ven obligados a dejarlos sin cosechar.

Las pérdidas alimentarias son una de las grandes causantes del cambio climático. ¿Os imagináis por qué puede ser?

Cada vez que un alimento se desperdicia, convierte en residuo todos los recursos que se han utilizado para hacerlo crecer: agua, tierra y energía. Para conrear una manzana, por ejemplo, ¡se necesitan 70 litros de agua!

Por lo tanto, trabajar para el aprovechamiento alimentario es imprescindible para construir un presente más sostenible desde el punto de vista ambiental.

Habéis visto que explica el vídeo? Para crecer, una manzana necesita 70 litros de agua. Si la lanzamos, estamos desperdiciando toda esta agua! 

El desperdicio alimentario es una problemática que se contradice con el derecho que todas y todos tenemos de disfrutas de una alimentación suficiente y saludable que incluya el consumo de frutas y verduras frescas.

Descubrid qué es la alimentación saludable, equilibrada y digna mirando este vídeo.

Eso sí, debemos tener claro que son las situaciones de pobreza y las desigualdades sociales las responsables de que haya personas que no tengan acceso a una alimentación saludable. En ningún caso lo es el desperdicio alimentario.

Si eres una educadora o educador, compartimos contigo un conjunto de material didáctico para que podáis tratar la problemáticas de las pérdidas y el desperdicio alimentario en el aula y en casa!

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